Esta atrocidad que ocurre en Huelva por parte de la marca "Fresón de Palo" revela la crueldad sistémica que explota a migrantes, especialmente mujeres, en cadenas de suministro opacas. El granjero encarna la impunidad de un sistema que prioriza ganancias sobre derechos humanos: violación, maltrato y miseria. Debemos boicotear marcas cómplices como Lidl y apoyar a colectivos como Jornaleras de Huelva en Lucha que son quiénes denuncian estos crímenes porque el silencio nos hace cómplices!